Otra que tras acompañarnos la temporada nos deja. Con 12 episodios (y especial en camino) Yune, Claude y el resto de citadinos de Paris y más específicamente, de la “Galerie du Roy” se despiden con un tierno y feliz último episodio. ¿Pero qué ha sido de este hermoso pasaje por las aventuras de la pequeña niña japonesa que llegó para conocer todo el asombroso mundo occidental?
Personajes, historias y pasados no todos muy felices, se nos fueron presentados. Yune, encantadora como siempre (y para algunos, hasta hostigosa), descubrió un nuevo y completo mundo, lleno de costumbres desconocidas, que la fueron cautivando con el pasar de los capítulos. Una hermosa historia que a su suerte poseyó de una animación que partió preciosa y fue decayendo en el camino, pero nunca llegando a puntos críticos, con un colorido a mi parecer precioso y lleno de paisajes ambientados en la época que encantan a cualquier fan de las series con temáticas históricas. Un ost muy rico, que ambientaba perfecto en los episodios, con tonadas suaves y disfrutables, de las que considero imperdibles para escuchar sólo por placer a la buena música.
Una trama que cierto, pecó de plana y falta de real emoción, pero que al menos encanta todo el tiempo. No es un must, no es una obra maestra, pero sí una serie que podría ver perfectamente con mamá, y sé que le encantaría.


